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Deporte, violencia y mujeres 2/2

por Manon Soavi

2. El camino del dragón

La primera parte de este artículo se puede leer aquí

En “La Puissance des mères”, Fatima Ouassak nos recuerda que no podemos esperar nada de las autoridades que tienen el poder, que « debemos convertirnos en sujetos políticos, volver a encontrar nuestra potencia de dragón. Porque nuestro poder para hacer mundo es inmenso. Es por eso que se nos ha privado de él. […] Es nuestra resistencia la que debemos transmitir. »1

Hagámonos dragones, ¡hagámonos ReSisters! Este ingenioso juego de palabras subraya el hecho de que es posible Resistir como Hermana, al igual que los grupos locales de ReSisters a lo largo del mundo que se preocupan por la seguridad alimentaria, el militarismo, la contaminación, los derechos reproductivos y la distribución de la tierra.

Utilicemos la fuerza del concepto de Reclaim – reapropiación/rehabilitación/reinvención – una de las herramientas más potentes de las ecofeministas. Se trata de un gesto de reapropiación y modificación del sujeto, así como de transformación por parte de éste. Las artes marciales no fueron creadas por dioses, ¡todas evolucionaron!

« Una creación permanente e inacabada »: así es como Morihei Ueshiba, el creador del aikido, consideraba su arte al final de su vida. Él mismo había sintetizado en el aikido toda una vida de prácticas marciales y ascéticas mucho más antiguas que él.

También tenemos que acabar con la rivalidad entre mujeres que beneficia a los hombres, como han hecho algunas atletas olímpicas apoyando abiertamente a sus oponentes perdedoras. Las ReSisters se apoyan y se inspiran mutuamente. Desde las del pasado, como las Jujitsufragistas2 de Édith Garrud, hasta las de hoy. La campeona de MMA Djihene Abdellilah ha convertido su pasión en una herramienta para la emancipación femenina. En China, las feministas reivindican el Wing Chun3. En Mozambique, las jóvenes se inspiran en su equipo de boxeo femenino, Les Puissantes4. Por último, en Bolivia, las descendientes de las mujeres indígenas aymaras y quechuas, las cholitas, vestidas con sus faldas tradicionales, se han convertido en figuras de rebeldía a través del alpinismo, el monopatín y la lucha libre.

Este espíritu de ReSisters y reclaim me inspiró para crear sesiones de aikido reservadas a mujeres. Un año después, puedo ver que la naturaleza no mixta de las sesiones está eliminando una barrera importante para las principiantes y está aumentando la sororidad en el dojo. En seis meses, el número de mujeres que acudieron a probarlo se cuadruplicó y un tercio de ellas continuó practicando.

Cambiar las reglas

En lugar de escudarnos en la idea de igualdad, que sirve de facto para proteger el statu quo, adoptemos enfoques equitativos, reconociendo los puntos de partida desiguales para dar a todos una oportunidad real en el mundo del deporte.

Un ejemplo sencillo es el de un pequeño club de fútbol del sudeste de Inglaterra.

No contento con haber introducido la igualdad salarial entre los equipos masculino y femenino desde 2017, el club de Lewes va ahora un paso más allá con su campaña « See Us As We Are » (Véanos tal y como somos), porque « “las futbolistas necesitan que se controlen sus reglas, pantalones cortos oscuros para jugar, couching adicional para aumentar su confianza (desde pequeñas les han dicho que no saben jugar) y zapatos que se ajusten a las mujeres (de lo contrario son propensas a lesionarse debido al ángulo entre la rodilla y la cadera)”. Necesitan “apoyo fisiológico y nutricional y programas de entrenamiento basados en el cuerpo femenino, no en el juego masculino” ».5

En definitiva, « la iniciativa también invita a la industria del fútbol a reconocer las diferencias de cultura y valores, y a no limitarse a tratar de encajar el fútbol femenino en el molde roto del fútbol masculino. […] pide tiempo, espacio y libertad para permitir que el fútbol femenino se desarrolle de acuerdo con sus propias características emergentes. »6

Otro ejemplo es el equilibrio establecido en mi escuela de aikido7, que no debe nada al azar. Hay un 60% de mujeres, y ellas tienen las máximas responsabilidades, incluida la enseñanza. Régis Soavi sensei trabaja en esta dirección desde los años ochenta. Para promover la aparición de mujeres y mantener este frágil equilibrio en los dojos, todo tiene su importancia: su forma de enseñar, las prioridades que establece, el ambiente, la atención. Y la intransigencia frente a los comportamientos machistas.

Crear una visión

Un reclaim requiere un cambio profundo. La autora y activista Starhawk ha escrito que la magia consiste en crear una visión8. Ésta nos da el valor necesario para cambiar el mundo y avanzar hacia otro tipo de sociedad. Para crear una visión amplia y positiva del deporte, el estudio Move her Mind propuso redefinirlo como una actividad que implica el cuerpo en movimiento, con una sensación general de bienestar, independientemente del nivel o de los objetivos.

Esta visión más abierta devuelve la competición a su (pequeño) lugar. De hecho, el 96% de las mujeres practica una actividad principalmente por su salud física y mental9. En el fútbol aficionado, un estudio10 muestra que ganar un título es el aspecto menos importante de un partido para el 82% de los jugadores y jugadoras. En el aikido, el estado de ánimo (24%), el aspecto marcial (24%) y la ausencia de competición (21%)11 son los aspectos más destacados para las mujeres practicantes. Por eso nuestra escuela ha optado por funcionar sin rangos, para no reproducir la guerra de egos a la que estos conducen y la opresión que conlleva el respeto jerárquicos en demasiados clubes.

Por mi parte, quiero transmitir una visión del aikido como poder transformador, una práctica que establece un vínculo entre todo lo que hemos separado artificialmente. Reconciliarse con uno mismo, posicionarse con su propio cuerpo. El aikido puede ser ese camino hacia la sensibilidad que hace perceptible lo que entreteje el mundo humano y el no humano.

Tener un compañero es la gran riqueza del aikido. Debemos entrar en relación con los demás y encontrar en nuestro cuerpo, a través de nuestros gestos, una autoafirmación que no aplaste al otro. En lugar de dirigir la violencia hacia el otro, debemos intentar construir otra relación posible fuera del campo de la depredación. Esto aparta el conflicto de los estrechos limites de la confrontacion destruciva. Las otredades forma parte de la vida; eliminarlas por completo es una pesadilla propia de las dictaduras. El aikido nos enseña a vivir juntos a pesar del conflicto y con él. Con humanos y no humanos.

Atuar sin destruirse a uno mismo

Imbuides de una determinada idea masculina de lo que es racional y rentable, seguimos heredando formas de aprendizaje tóxicas. Quizá necesitemos dar un paso atrás para inspirarnos en otras culturas que viven la actividad física de una forma mucho menos dañina.

Siguiendo la tradición ayurvédica, la educadora india en salud femenina Sinu Joseph12 lamenta que « el entrenamiento deportivo moderno empuje a los atletas a superar sus límites, asumiendo que es así como se construye la resistencia. ». Cita a un maestro de Kalaripayattu, un arte marcial milenaria, que afirma que « “el ejercicio […] sólo debe realizarse al 50% de la capacidad de cada persona. Mientras que en los deportes modernos, si puede correr 1 km, le hacemos correr hasta que se agote. En el Kalaripayattu […] llevamos todo el cuerpo a una fase en la que puede rendir sin agotarse. Pero no empezamos forzando al niño a seguir corriendo hasta que se agote.” » El aspecto holístico es llamativo en las artes indias, que prescriben una dieta y unos ejercicios determinados, masajes con aceites específicos, escuchar los ciclos biológicos, etc.

Es importante revisar el concepto de rendimiento y resistencia desde esta perspectiva. Debemos valorar la adaptación, la continuidad y, por qué no, los pequeños pasos, en lugar de entrenamientos siempre largos, duros y agotadores. Djihene Abdellal señala que los entrenamientos de boxeo no deben suponer más del 10% de la preparación, que « se basa en la estrategia, la técnica y una preparación física y mental adecuada». […] « Lo que construye a los verdaderos guerreros no es la brutalidad, sino el dominio y la precisión ».13

En nuestros dojos de aikido, cada uno viene a su ritmo, pero ofrecemos una práctica diaria. Las sesiones duran una hora y cuarto y el objetivo no es hacer un gran esfuerzo de golpe, sino establecer un ritmo en el que la práctica acabe actuando por « capilaridad ». No es muy intenso, pero sí muy sostenido en el tiempo. La ecofeminista Ariel Salleh describe este ritmo, análogo al funcionamiento de los organismos vivos, como « tiempo perdurable »14. Una temporalidad cíclica, como los ritmos biológicos, que a largo plazo mantiene el equilibrio del organismo de forma mucho más duradera.

Rehabilitar los ciclos

Los ciclos se empiezan a tener en cuenta muy tímidamente en el entrenamiento de las deportistas de alto nivel, pero están lejos de integrarse en la práctica amateur. Podemos ir aún más lejos: invertir la perspectiva y ver los ciclos como una oportunidad. La menstruación se considera el quinto signo vital15, después de la tensión arterial, la temperatura, el pulso y la frecuencia respiratoria. Refleja nuestro estado de salud y ofrece una ventana al buen funcionamiento de muchas dinámicas internas. Además, contribuye directamente a nuestra salud, ya que las hormonas producidas por los ovarios desempeñan un número impresionante de funciones útiles para los sistemas cardiovascular, nervioso y metabólico. La progesterona tiene un efecto antidepresivo, contribuye a la salud de las mamas y es esencial para la formación de los huesos16.

En los ciclos influyen muchos factores: físicos, emocionales, psicológicos, culturales y socioeconómicos. Tener un ciclo menstrual sano no sólo es una señal de buena salud, sino también un indicio de la calidad de nuestro entorno más cercano. Esto se aprecia claramente en el deporte, donde, como consecuencia de la cultura deletérea en la que se desarrollan, algunas atletas utilizan la amenorrea como prueba de que se ejercitan lo suficiente y como garantía de su potencia. Sin embargo, hay que prestar atención a esta señal: el entrenamiento es demasiado duro y el organismo empezará a sufrir daños. Los hombres, que no reciben esta señal, son por tanto más propensos al sobreentrenamiento, que puede provocar daños permanentes.

La menopausia también debería dejar de ser un tabú vergonzoso para quienes la atraviesan. Élise Thiébaut explora la menopausia, sus contratiempos y sus alegrías, con gran humor, recordándonos que no es una enfermedad, sino más bien una danza más o menos armoniosa, y a veces también una prueba. Concluye con sabiduría: « Ojalá pudiéramos prestar más atención a las vibraciones sutiles que nos hablan de la importancia de lo sensible, lo espiritual, lo invisible en nuestras vidas. Lo que la menopausia nos inflige a veces, en un mundo moderno desconectado de los ciclos naturales, donde se nos pide constantemente que juremos ante nuestro ordenador que no somos robots, se lo inflingimos ahora a la Tierra. Sus sofocos y los nuestros parecen condenarnos a una catástrofe final. Creo, por el contrario, que la aceptación profunda de quiénes somos nos permitirá alumbrar juntos otras formas de sociedad, otras maneras de vivir juntos, vinculadas a conocimientos antiguos y futuros ».17

Reencontrar el cuerpo

Como decía Françoise d’Eaubonne, necesitamos prácticas que nos devuelvan la conciencia de tener un cuerpo, potente y bello pase lo que pase.

Más allá del sabotaje de la pirámide de la opresión y de la rabia contra la violencia, está la cuestión esencial: reencontrar del cuerpo. No se trata « sólo » del acceso al deporte, ni siquiera de igualdad, sino de la negación del cuerpo, que supone la pérdida de la vitalidad y del contacto con la realidad. El ser humano no siempre ha estado tan desarraigado, tan saqueado en su interior, dudando de su propia sensación, de su propia intuición.

Recuperemos estas artes marciales, estos deportes, de los que no siempre hemos sido excluides18. Juntes podemos revolucionarlas.

« Dices que no hay palabras para describir este tiempo, dices que no existe. Pero recuerda. Haz un esfuerzo por recordar. O, en su defecto, inventa. »19

Manon Soavi

Notes

Monique Wittig, Les Guérillères [Las Guerreras]

1 Ouassak, F. (2021). La Puissance des mères [El poder de las madres]. La Découverte

2 Lisa Lugrin, L., Xavier, y C., Ralenti, A. Jujitsufragistas: las Amazonas de Londres, Garbuix Books, 2023 (obra original publicada en 2020)

4 Moucher, S. (2020). Boxeuses au Mozambique. Sur le ring pour sortir du K-O [Boxeadores en Mozambique. En el ring para salir del KO]. Ablock!, https://ablock.fr/boxeuses-du-mozambique-sur-le-ring-pour-sortir-du-ko/

5 Criado Perez, C. (2 de septiembre de 2024). Invisible Women: See Us As We Are. Substack. https://newsletter.carolinecriadoperez.com/p/invisible-women-see-us-as-we-are

6 Lewes FC (19 de julio de 2024). Lewes launch ‘See Us As We Are’ shirts for pre-season [El Lewes lanza las camisetas « See Us As We Are » para la pretemporada]. https://lewesfc.com/news/lewes-shirt-see-us-as-we-are/

7 La escuela Itsuo Tsuda

8 Starhawk (2015). Rêver l’obscur. Femmes, magie et politique [Soñar lo oscuro. Mujeres, magia y política], Cambourakis. (obra original publicada en 1987)

9 Estudio Move her Mind

10 Moynihan, M. (25 de octubre de 2019). Women are not little men [Las mujeres no son hombres pequeños]. Irish Examiner. https://www.irishexaminer.com/sport/arid-30959578.html

11 Bilan FFAB

12 Joseph, S. (17 de octubre de 2016) . Sports And Menstruation: Exploring Indigenous Knowledge. Indianfacts. https://indiafacts.org/

13 Djihene Abdellal (septiembre 2024). Arrêtons de normaliser la #violence dans l’entraînement sous couvert de « #formation de #guerrières » [Dejemos de normalizar la #violencia en los entrenamientos con el pretexto de «#formación de #guerreras».] Linkedin. https://www.linkedin.com/posts/djihene-abdellilah-0a5805a8_violence-formation-guerri%C3%A8res-activity-7235896521269903360-Zwwt/?originalSubdomain=fr

14 Salleh, A. (2024). Pour une politique ecofeministe [Por una política ecofeminista], Le Passager y Wildproject, 2024 (obra original publicada en 1997)

15 Sweeney C. (10 de septiembre de 2019). Harvard T.H. https://www.hsph.harvard.edu/news/press-releases/harvard-apple-nih-study/

16 RQASF (17 de diciembre de 2020). Menstruations en santé : un signe vital! https://rqasf.qc.ca/campagnerouge/medicalisation/menstruations-en-sante/

17 Thiébaut, E. (2024). Ceci est mon temps [Este es mi momento] (p. 238). Au Diable Vauvert

18 Mayor, A. (2017). Les Amazones. Quand les femmes étaient les égales des hommes [Las Amazonas. Cuando las mujeres eran iguales a los hombres]. La Découverte

19 Wittig, M. (1969). Les Guérillères [Las Guerreras] (pp. 126–127). Minuit

Deporte, violencia y mujeres 1/2

por Manon Soavi

1. Salir de la negación

Los Juegos Olímpicos han centrado la atención en el deporte femenino, subrayando de forma implícita hasta qué punto el deporte sigue siendo un mundo competitivo y agresivo diseñado por y para hombres.

Desde la sexualización del cuerpo con trajes obligatorios ajustados e incómodos, hasta la retórica sexista y misógina de los comentaristas, pasando por las magníficas tomas en ángulo bajo de las nalgas de las atletas, sin olvidar la prohibición del velo para las deportistas musulmanas, el desarrollo de los Juegos Olímpicos de 2024 no nos ha escatimado en nada.

Por algunas mujeres que brillan – ¿y a qué precio? – ¿cuántas quedan rotas, asqueadas o desanimadas? Las denuncias por abusos de entrenadores, mentores o compañeros son, por desgracia, « sólo » la punta del iceberg. Por debajo subyace un continuo1 de violencia que contribuye a la domesticación, cosificación y aniquilación de la mujer. Este abuso también afecta al deporte aficionado, ya que cada año, una de cada dos mujeres, a pesar de desearlo, no practica ejercicio físico2.

Como profesora de aikido y feminista, siento rabia: el mundo de las artes marciales no es una excepción. Portador de un imaginario que asocia combate y virilidad, este mundo es un auténtico coto de identidad masculina. Bajo el disfraz de eficacia marcial, se silencia la violencia contra las mujeres, se niegan las dificultades que se encuentran para acceder a los tatamis y se rechazan las críticas, cuando estas prácticas podrían utilizarse como artes emancipadoras en beneficio de todes, incluidas las mujeres que están privadas de sus beneficios.

No más silencio

A pesar de todo, se alzan algunas voces: la del judoka Patrick Roux que ha denunciado3 la violencia infligida a los niños bajo el pretexto del entrenamiento. La de Neilu Naini4, una aikidoka estadounidense que fue drogada y violada por su sensei (un maestro de aikido) con la complicidad de un compañero de tatami. Fundadora de #metooaikido, hace campaña por unos dojos más seguros a través del trabajo de prevención. O Djihene Abdellilah5, campeona de grappling y MMA, que denuncia sin cesar la violencia traumática infligida en nombre de la preparación para los combates.

Es hora de rebelarse y recordar al mundo que las artes marciales no son una exhibición ridícula de virilidad sudorosa, ni una licencia para la violencia, sino herramientas milenarias ricas en filosofías de vida: respeto, trabajo corporal, flexibilidad, respiración, superación de uno mismo, desarrollo de la sensibilidad y la intuición…

Incluso el aikido, que se proclama universal y abierto a todos, se enfrenta a una crisis: la asistencia cae en picado6, los practicantes envejecen y el número de mujeres sigue siendo tan bajo como siempre (entre el 20% y el 30%). Pero cualquier crítica a su orientación androcéntrica se tacha de « histeria feminista ». La vieja fórmula: una pizca de gaslighting7 mezclada con una buena dosis de mansplaining8.

Cuando creé en París9 una sesión no mixta de aikido sólo para mujeres, recibí apoyo, afortunadamente, pero también muchas críticas de aikidokas: reacciones epidérmicas que me advertían de que no debía crear divisiones en este arte universalista, a riesgo de provocar un desastre improbable. Sin embargo, creo que es necesario no sólo denunciar los abusos, sino también examinar más de cerca la realidad de las mujeres y lo que les impide dedicarse al deporte y a las artes marciales.

Las desigualdades sistémicas

Varios estudios nos han proporcionado cifras esclarecedoras al respecto. El estudio Move Her Mind10 es el mayor del mundo11 sobre las desigualdades de género en el deporte.

La primera constatación de este estudio es la disparidad entre las opiniones de los hombres y la realidad cotidiana de las mujeres. El 54% de los hombres piensa que las mujeres han abandonado el deporte porque no les gusta, y el 56% cree los principales obstáculos son los complejos físicos, el miedo al acoso y el temor a ser juzgadas. Sin embargo, la falta de tiempo es el obstáculo número uno señalado por las mujeres afectadas.

De hecho, en todo el mundo, las mujeres están insatisfechas con su nivel de actividad física – el 53% en Europa – y encuentran obstáculos sistemáticos para hacer ejercicio. Cuando se les preguntó, identificaron cinco obstáculos principales12.

1. El tiempo (76%)

Influenciadas por los condicionamientos de género, las mujeres no tienen tiempo suficiente. Según ellas, el principal obstáculo es el reparto de las tareas domésticas y de cuidados – cuidar, criar a los hijos, asistir a las personas dependientes, prestar apoyo emocional – que se realiza en el seno de la familia13. Según el INSEE14, cuando ambos padres trabajan a tiempo completo, el 70% de las mujeres realizan al menos una hora de trabajo doméstico al día, frente al 28% de los hombres.

2. El coste (62%)

Los hombres ganan (de media) un 32% más que las mujeres, lo que limita el presupuesto que pueden dedicar al deporte. A esto se añade la caída del poder adquisitivo de las madres tras el divorcio: ellas pierden un 14,5% de su nivel de vida, mientras que los hombres lo aumentan en un 3,5%15.

3. El entorno (43%)

La experiencia común y cotidiana de ser objeto de violencia lleva a las mujeres a adoptar estrategias de autoexclusión de cualquier situación percibida como insegura. La paradoja es que este miedo inculcado les hace temer a los extraños en el exterior, mientras que corren más peligro con sus allegados en entornos familiares. A modo de recordatorio, el 91% de las violaciones e intentos de violación son cometidos por gente cercana16.

La vulnerabilidad de las mujeres, presentada como una característica « natural », conduce a una hipervigilancia en la esfera pública, alimentada por experiencias desagradables, intimidatorias o humillantes – castigo a través del deporte en la infancia, violencia por parte de los entrenadores de educación física, natación obligatoria, etc. Los comentarios no deseados siempre llamarán al orden a las mujeres para que continúe este control social masculino17.

Incluso en las artes marciales, el desprecio que se muestra hacia las mujeres y los practicantes principiantes o intermitentes contribuye a este círculo vicioso de falta de confianza en uno mismo. Las experiencias traumáticas sufridas desde una edad temprana tienen un impacto duradero: « Cuando tenía doce años, el profesor de aikido me dijo que me tumbara para demostrar la fuerza del hara. Se puso de pie sobre mi estómago. El dolor era horrible, pensé que me iba a desmayar. Dejé de practicar artes marciales para siempre »18.

Las principiantes de aikido hablan: « Me subí al tatami por primera vez, hicimos el saludo, un hombre me agarró sin mediar palabra y me encontré en el suelo, con la nariz contra un tatami apestoso. Nunca volví ». Otro: « Después de un calentamiento de 3 minutos, mi profesor de aikido empieza con 20 minutos de técnicas con una caída amplia y rápida. Los diez principiantes que no saben caer de esta forma no tienen ninguna explicación ni alternativa accesible ».

Estos maltratos también se aplican a las personas mayores. Entre los 40 y los 70 años, las mujeres pueden perder el 40% de su masa ósea y, por tanto, son más propensas a las fracturas. Una parisina cuenta: « Empezando en aikido cuando tenía más de 60 años, practiqué con un hombre alto y corpulento. Nunca había visto la técnica propuesta, pero sin ninguna explicación, me levanta, me pasa por encima de su cadera y me tira directamente al suelo (koshi nage) ».

Un estudio realizado por la Comisión Femenina de la Federación Francesa de Aikido y Budo19 deplora la misma situación en el seno de los clubes de aikido. En lugar de poner toda su energía en su arte, las practicantes de aikido se agotan intentando protegerse del comportamiento brutal de sus compañeros: « Tengo aprensión física, algunos te masacran las muñecas, te obligan a hacer caidas amplias y rápidas, no te dejan caer con seguridad. No dosifican su fuerza ni frenan el golpe. ».

Bajo el pretexto del entrenamiento, las alumnas son agredidas: « Recibo verdaderos golpes en la cara bajo el pretexto de que estoy en el lugar equivocado, y que es natural que los reciba en la cara. ». Visitando otra escuela de aikido, vi a un profesor mayor, armado con un palo, golpear repetidamente a una joven en el plexo. Acabó con un moretón.

Djihene Abdellilahl nos recuerda que no hay justificación para golpear e insultar a las personas con el fin de supuestamente endurecerlas, y que recibir los golpes no produce « guerreras », sino víctimas. La violencia que ella misma ha sufrido no la ha hecho más fuerte, sino que ha normalizado en su mente la violencia física y psicológica que hoy denuncia. « Según los trabajos de Christine Mennesson, socióloga especializada en deporte y género, algunas mujeres adoptan actitudes “guerreras” no por elección, sino para ser aceptadas y respetadas en entornos dominados por hombres. Esta dinámica crea una ilusión de consentimiento a las prácticas violentas »20.

4. La condición física (42%)

Las creencias autolimitantes debidas a los estereotipos de género y a la ausencia de representación femenina conducen a un sentimiento de exclusión. Esta falta de confianza en sí mismas lleva a algunas mujeres a pensar que no están lo suficientemente en forma para una actividad física.

A los aikidokas también les gustaría21 que se destacara a más profesoras y practicantes en la comunicación, los cursos y las demostraciones. Como dice Yeza Lucas: « Si otra mujer se une al grupo, ya no estoy sola. Y si viene una tercera mujer y ya ve a dos mujeres en el tatami, ella también podría sentirse menos intimidada »22.

5. La falta de espacios (38%)

Las mujeres han aprendido a ver su biología como un « inconveniente » que hay que dejar de lado, aunque sea a costa de perder la salud, para hacerse un hueco en un mundo que idolatra la fuerza. Lola Lafon lo resume con humor: « Se venera la firmeza: pechos firmes, muslos firmes, discursos políticos “musculosos” y con pelotas. Todo menos ser un Flanby23. Horror a lo quebradizo, a lo blando, a lo tembloroso »24.

Lo que es más redondo, flexible o tierno está condenado al desprecio y a soportar la violencia. En este mundo asfixiante, las mujeres, como el pez que tiene que subirse a un árbol para demostrar su valía25, se creen estúpidas e incapaces, o soportan los golpes mientras se dañan. Por eso las más jóvenes (45%) reclaman lugares donde puedan ejercer según sus deseos, con seguridad y donde se tenga en cuenta su biología específica.

He hecho balance de la situación aquí y no es alentadora. ¿Significa eso que la situación es desesperada? No, en absoluto: como veremos en el resto de este artículo, que se publicará el domingo 17 de septiembre, la solución existe, y es muy sencilla. Basta con hacerse ReSister26, o incluso transformarse en dragona.

Para leer el resto del artículo, haga clic aquí

Notes

1 Véase Christelle Taraud et al. (2022). Féminicides. Une histoire mondiale [Feminicidio. Una historia mundial]. París, ed. La Découverte.

2 Estudio Move Her Mind 2023, en Europa, el 53% no lo hace tanto como desearía. Fuente Santé Publique France [Agencia francesa de Sanidad Pública], 2024, el 41% de las mujeres no hace lo suficiente para mantener su salud. El 81% se olvida de sí misma, anteponiendo la salud y las necesidades de sus seres queridos.

3 Roux, P. (2023). Le revers de nos médailles [La otra cara de nuestras medallas]. ed. Dunod.

4Léase el testimonio y compromiso de Neilu Naini en línea.

5 Campeona del mundo de grappling y de Francia en MMA; fundadora de la Academia Dijhene.

6 Desde 2016: Karate -15%, Judo -16%, Aikido -35%. Más información en los blogs aiki-kohai y paressemartiale.

7 Gaslighting es un concepto psicológico que describe las maniobras utilizadas para manipular la percepción de la realidad de otra persona. La información se distorsiona o se presenta bajo una luz diferente, se omite selectivamente para favorecer al agresor o se distorsiona para que la víctima dude de su percepción y de su salud mental. Gaslighting ou l’art de faire taire les femmes [Gaslighting o el arte de silenciar a las mujeres]. (2023). ed. L’Observatoire.

8 Mansplaining se refiere a una situación en la que un hombre explica a una mujer algo que ella ya sabe, o en lo que incluso es experta, en un tono condescendiente y paternalista.

9 Sesiones y talleres no mixtos en el dojo Tenshin de París distrito 20, el dojo Yuki ho de Toulouse y el dojo Yume de Milán.

10 Por encargo de ASICS, una empresa japonesa que lleva creando calzado y ropa deportiva desde 1940.

11 Estudio Move Her Mind 2023, op. cit.

12 Ibid.

13 L’Observatoire des inégalités [Observatorio de las desigualdades].

14 INSEE (Instituto Nacional de Estadísticas y de Estudios Económicos, Francia), 2022, datos en línea.

15 Cifras del INSEE, disponibles aquí y aquí.

16 Le Monde. (2018). Viols : plus de neuf victimes sur dix connaissaient leur agresseur [Violación: más de nueve de cada diez víctimas conocían a su agresor].

17 Lieber, M. (2002). Le sentiment d’insécurité des femmes dans l’espace public : une entrave à la citoyenneté ? [El sentimiento de inseguridad de las mujeres en el espacio público: ¿una barrera para la ciudadanía?]. Nouvelles Questions Féministes, p.p. 21, 41-56.

18 Testimonios orales recogidos por la autora.

19 CRF FFAB, Bilan 2019, disponible en línea.

20 Djihene Abdellilah, Arrêtons de normaliser la violence dans l’entraînement sous couvert de formation de guerrières [Dejemos de normalizar la violencia en los entrenamientos con el pretexto de formar mujeres guerreras], publicado en LinkedIn el 01/09/2024.

21 CRF FFAB, Bilan 2019, op. cit.

22 Yeza Lucas, Communiquer vous permet de fidéliser vos adhérents ! [Comunicar le ayuda a fidelizar a sus socios] 2024.

23 Expresión que se popularizó durante la presidencia de François Hollande, al que algunos criticaban por ser muy blando, y le apodaron pejorativamente como Flanby, que es el nombre de una famosa marca de flan francés.

24 Lola Lafon, Prendre notre place dans ce monde [Predecir nuestro lugar en el mundo]. podcast «Chaud dedans» 12 junio 2024.

25 Frase atribuida a Einstein.

26 Juego de palabras en francés e inglés que significa: resistir como hermanas. Un híbrido de la traduccion del inglés como ReHermanar, y del verbo en francés resistir.

Miyako Fujitani, ¿el «efecto Matilda» del aikido?

por Manon Soavi.

Imagina por unos segundos un mundo en el que se escribieran artículos sobre « Aikido masculino ». Con un único artículo hablando de Tohei sensei, Shioda sensei, Noro sensei y Tamura sensei. Artículos que encontrarían relevante juntar a estas personas por el hecho de tener en común… un cromosoma Y. Es extraño, incluso ridículo, ¿no? ¿Cómo se pueden poner juntos a hombres con historias personales ricas y diferentes, cada uno habiendo tenido una relación especial con O sensei, cada uno habiendo seguido un camino personal diferente en el Aikido? Cada uno de ellos tiene su propia personalidad, su propia historia y su propia enseñanza específica. Cada uno de ellos merece, como mínimo, un artículo propio.
Sin embargo, esto es lo que les ocurre a las mujeres. Es pertinente hablar de Aikido « femenino »… Obviamente, esto no es algo específico del Aikido, es un fenómeno social. ¿Sabía que Estados Unidos fue campeón del mundo de fútbol? Ah, sí, fútbol « femenino », así que eso no cuenta. ¿Por qué? Porque existe EL fútbol y luego existe el « fútbol femenino ».
Éste también es el fenómeno que permite que cada uno de los pitufos tenga un rasgo característico, por pequeño que sea, mientras que el rasgo de Pitufina es que es una chica, nada más. No tiene más carácter que el propio de una niña tonta y coqueta. Por supuesto, esto sólo es un cómic, pero si lo piensa unos minutos puede encontrar cientos de ejemplos del mismo fenómeno. Los hombres son personas, personajes con características e historias. Las mujeres son, la mayoría del tiempo, simplemente « mujeres ». Como las aikidokas agrupadas en el cesto del « aikido femenino », negando sus especificidades, sus diferencias y sus historias. Afortunadamente, algunas personas intentan volver sobre sus pasos, aunque la información está « casualmente » mucho menos disponible, ¡si no es completamente inexistente!

Tenshin dojo de Miyako Fujitani Osaka
Tenshin dojo di Miyako Fujitani a Osaka

El efecto Matilda

« El efecto Matilda es la negación, el expolio o la minimización recurrente y sistémica de la contribución de las mujeres a la investigación científica, cuyo trabajo suele atribuirse a sus colegas masculinos »1. Se trata de un fenómeno observado por Margaret W. Rossiter, historiadora de la ciencia, que llama a esta teoría el « efecto Matilda » en referencia a la activista feminista estadounidense del siglo XIX Matilda Joslyn Gage. Ella observó que los hombres se atribuían las ideas intelectuales de las mujeres cercanas a ellos, y que las contribuciones de las mujeres a menudo quedaban reducidas a agradecimientos a pie de página.
Fue el caso, por ejemplo, de Rosalind Franklin, cuyos trabajos, que fueron decisivos para el descubrimiento de la estructura del ADN, se publicaron con los nombres de sus colegas. Lo mismo ocurre con los descubrimientos de Jocelyn Bell en astronomía, que le valieron a su director el Premio Nobel en 1974. A él, no a ella.

La historia de Miyako Fujitani es en cierto modo similar a la de Mileva Einstein, física, compañera de estudios y primera esposa de Albert Einstein. Mileva y Albert Einstein se conocieron en los bancos de la universidad y la teoría de la relatividad iba a ser su investigación conjunta. Pero ella se queda embarazada cuando aún no están casados, lo que precipita su matrimonio pero ralentiza considerablemente los estudios de Mileva. Al final, los tres hijos de la pareja, el último de ellos discapacitado de por vida, dependieron exclusivamente de Mileva una vez que Albert Einstein se marchó a seguir su carrera en Estados Unidos. Por supuesto, no se trata de cuestionar el genio de Albert Einstein, sino de cuestionerse las posibilidades que tenía Mileva de continuar su carrera con tres hijos a su cargo, uno de ellos discapacitado. Albert Einstein pudo irse para continuar con su carrera sólo porque ella se quedó. Al final, si lo pensamos bien, el dicho « detrás de todo gran hombre hay una mujer » no tiene nada de romántico ni conmovedor, si lo reformulamos de una forma más precisa y justa, « detrás de todo gran hombre hay una mujer que se sacrificó porque no tenía otra opción ».

Carreras, distinciones, premios, cargos, reconocimiento de los compañeros, todo ello se basa en el aplastamiento más o menos « aceptado » de las mujeres. Cuando pensamos que medimos la competencia de una mujer en función de su carrera y el reconocimiento de sus compañeros, olvidamos que el juego está amañado, porque por cada maestro de aikido que ha hecho carrera hay al menos una mujer detrás que se ha ocupado de sus hijos, a menudo del dojo, de las inscripciones, de las cuentas y las relaciones sociales. Por no hablar de cuidado del propio marido. Con estas bases proporcionadas por la esposa del maestro, puede florecer y brillar una habilidad marcial extraordinaria. Ojo, no estoy cuestionando la competencia de estos maestros, estoy contextualizando la presencia femenina que les permitió florecer. Una presencia que a menudo daban por sentada. Porque es sistémica. Por el contrario, muy a menudo nadie ha ayudado a las mujeres a practicar sus artes. Nadie cuida de sus hijos, les prepara la comida o les lleva las cuentas del dojo. Por no hablar de quienes intentan interponerse en su camino. Así que cuando comparamos, de una forma supuestamente objetiva, sus carreras con las de algunos hombres, es evidente que, estructuralmente, no han podido alcanzar el mismo nivel de fama. Pero no es una cuestión de aptitudes, sino de sociedad.

Miyako Fujitani senseï
Miyako Fujitani senseï

La historia de Miyako Fujitani

Nacida en Japón en los años 50, Fujitani sensei es actualmente una de las pocas mujeres séptimo dan de Aikido que lleva cuarenta años enseñando en su propio dojo en Osaka. Alumna de Koichi Tohei, se presentó y aprobó su primer y segundo dan frente a Ueshiba O sensei. Sin embargo, a diferencia de la historia de varios alumnos de Ueshiba O sensei, su carrera de aikidoka no cuenta la historia de cómo se enfrentó al mundo e hizo carrera, sino que cuenta la historia que suele ser el destino de las mujeres: quedarse atrás y aguantar. En este sentido, es un camino simbólico.

Miyako Fujitani sufrió violencia machista desde una edad temprana. Su padre maltrataba y pegaba a sus tres hijos. Murió cuando ella tenía seis años, habiendo tenido « sólo » tiempo de maltratarla y dislocarle el hombro. Siguió teniendo que enfrentar esta violencia en la escuela, donde sufría a diario agresiones por parte de los chicos. Entonces practicaba danza clásica y Chado (el arte del té), pero decidió hacer algo al respecto y se planteó practicar Judo, como su hermano. Al final, eligió el Aikido. Su primer maestro en Kobe se negaba a admitir mujeres en sus clases, pero ella insistió tanto que finalmente la aceptó. Más tarde se convirtió en alumna de Tohei sensei y se presentó y aprobó su primer dan delante de Ueshiba O sensei en Osaka en 1967. Cuenta que « Ueshiba O sensei se refería a sí mismo como Jii (abuelo) cuando enseñaba al grupo de mujeres. Siempre le acompañaba la señorita Sunadomari, que le ayudaba en todo. [En particular] Ueshiba sensei siempre utilizaba un truco con ella, una especie de hechizo de desmayo para engañar al oponente. »2

Cuando empezó en Aikido, se sentía inferior como mujer. Sin ningún otro modelo a seguir, su único objetivo era « llegar a ser tan fuerte » como los hombres para que por fin la consideraran « igual de competente ». Así que intentó igualar la fuerza muscular de los hombres que la rodeaban. Durante un año, fortaleció sus músculos. Dice que su técnica parecía muy poderosa en aquel momento, pero que abusó tanto de su cuerpo que acabó rompiéndose los huesos de los brazos y los dedos. También se lesionó las articulaciones de los codos y las rodillas. Incluso tuvo que dejar de practicar durante un año para recuperarse.

Miyako Fujitani senseï
Miyako Fujitani senseï

Esta situación en la que las mujeres sufren desproporcionadamente lesiones relacionadas con su profesión se da, por ejemplo, entre las pianistas, donde « Según han constatado varios estudios, las pianistas corren aproximadamente un cincuenta por ciento más de riesgo de sufrir dolor y lesiones que los pianistas, y el 78 % contrajeron el síndrome del túnel carpiano frente al 47 % de los hombres. »3 Así pues, también se trata de un problema social en el que, al valorar únicamente una determinada forma de hacer las cosas, de moverse, de tocar música, etc., las mujeres se ven sistemáticamente desfavorecidas y, en su afán por hacer su trabajo, por satisfacer sus pasiones, dañan su cuerpo en exceso. También pagan el precio de interrumpir su carrera, o incluso de abandonarla.

Miyako Fujitani tenía veintiún años cuando conoció a Steven Seagal en Los Ángeles, donde acompañaba a Tohei sensei a un seminario de Aikido. Asistió a su primer dan en Estados Unidos y, poco después de su regreso a Japón, volvió a encontrarse con Seagal. Él acababa de ganar mucho dinero con un espectáculo de kárate en Los Ángeles, durante el que se rompió la rodilla, pero con el dinero que había ganado compró un billete a Japón y aterrizó únicamente con sus vaqueros agujereados y un tenedor de plata.

Miyako Fujitani era entonces segundo dan y abrió su propio dojo, al que llamó Tenshin dojo, en un terreno que pertenecía a su madre, utilizando el dinero de ésta. Se casó con Steven Seagal pocos meses después de conocerse, en 1976, y, en un reflejo muy típico del condicionamiento femenino, fue ella misma quien lo colocó en el puesto de profesor principal en su propio dojo, a pesar de que ella era su sempai, es decir, su superior jerárquico. Se trata de un condicionamiento muy fuerte en las mujeres, que son educadas con la idea de que deben garantizar la paz del hogar y el bienestar de su marido fomentando la idea que éste tiene de su superioridad. Sobre todo, no deben ganar más dinero, ser más famosas o tener más éxito que él, o se arriesgan a ver destruida su familia. Todas las mujeres lo saben, y no son raras las historias de hombres que abandonan a sus parejas, celosos de su éxito. Mona Chollet lo deja perfectamente claro en su capítulo « ¿“Hacerse pequeñita” para ser amada? », con ejemplos que hablan por sí solos, y con esta crítica conclusión: « Nuestra cultura ha normalizado tan bien inferiorización de las mujeres que muchos hombres no pueden asumir una compañera que no se disminuya o se autocensure de una manera u otra. »4 Obviamente, para Fujitani, esto se agrava con la rápida llegada de dos bebés.

El descenso a los infiernos

A pesar de que ella estaba en su propio dojo, Seagal no tardó en empezar a menospreciarla, relegándola al papel de « la japonesita que trae el té mientras él hace de pequeño shogun »5. La trampa se cercó sobre ella, especialmente cuando los periódicos y las cadenas de televisión se hicieron eco del « dojo del gaijin », destacando la idea de que Steven Seagal era « el primer occidental que abría un dojo en Japón », aunque en realidad había fagotizado el dojo de Miyako Fujitani.

Mientras tanto, Steven Seagal mantiene numerosos romances con otras mujeres, incluidas sus alumnas, y finalmente anuncia a Fujitani que regresa a Estados Unidos para dedicarse a la interpretación. Ella lo espera con la promesa de que podrá reunirse con él y sus hijos. Otra promesa: dinero para cuidar de los niños, que tampoco se cumple.
Finalmente, abogados se pusieron en contacto con ella para solicitar el divorcio y permitir a Seagal volver a casarse en Estados Unidos.

Miyako Fujitani et sa fille
Miyako Fujitani y su hija

No hay mal que por bien no venga

Miyako Fujitani está obviamente desesperada al verse abandonada con sus dos hijos. Para colmo, casi todos los alumnos del dojo están en realidad más impresionados por el carisma de Seagal que interesados en el Aikido. El terreno que había minado al menospreciarla sistemáticamente delante de los alumnos tuvo un efecto duradero, porque no sólo se marcharon, sino que volvieron para burlarse de ella y de su dojo abandonado. En una entrevista, ella relata: « [En aquel momento] tenía ganas de esconderme en un agujero. ¡Pero no había hecho nada malo! Algunos alumnos venían de otros dojos con mucha arrogancia, como si estuvieran en su casa. Decían a los pocos alumnos que tenía “ella es débil, ven a ver otro sitio”. Realmente odiaba esa época y ese dojo. Algunos incluso decían que Steven me había dejado porque yo era mala (risas). Sin embargo, cuando me acostaba en la cama por la noche, pensaba en lo que tenía. […] Usaba mi imaginación para ver crecer a mis hijos e imaginar a mis nietos y me preguntaba si llegaría el día en que me sentiría feliz de tener el aikido. Eso fue lo que me ayudó a llegar hasta aquí. Me encanta enseñar a los jóvenes con alegría y hoy puedo decir verdaderamente “me alegro de tener el aikido”. »6

Al final, aguantó, perseveró y descubrió la escuela de espada Yagyu Shinkage-ryu, por la que se apasionó y que alimentó su comprensión del Aikido. Se mantuvo firme, cumpliendo tanto su papel de madre como su pasión por el Aikido. « Hoy en día, muchas mujeres trabajan, incluso en empleos que antes estaban reservados a los hombres. No es raro que una mujer trabaje y críe a sus hijos al mismo tiempo. Para mí era muy difícil porque tenía que mantener a mi familia enseñando Aikido. Al principio [el Aikido] era un arte marcial practicado principalmente por hombres y tuve que faltar a los entrenamientos durante mucho tiempo debido a los niños. Fue una desgracia para mí como profesora de Aikido: un día, cuando volví a entrenar, cometí un error y me lesioné las dos rodillas. »7

Miyako Fujitani senseï
Miyako Fujitani senseï

Aikido: ser mujer es una ventaja

Al día de hoy en su enseñanza insiste en una práctica que respeta la integridad del cuerpo como valor cardinal. Fruto de sus experiencias de accidentes en sus inicios, insiste por tanto en la importancia de que el uke siga correctamente en lugar de resistirse hasta que el cuerpo sufra: « El ukemi no es un movimiento de demostración, el objetivo inicial es proteger el cuerpo de las lesiones. Hacer el ukemi no significa ser un perdedor. Si Uke entiende qué tipo de técnica se está utilizando, entonces puede escapar de ella. Tomar ventaja y preparar el contraataque. Cuando se ejecuta una técnica, el papel de uke no es sólo ejecutar el ukemi correctamente sin resistirse al lanzamiento, sino también observar el timing de la técnica, desarrollando así la habilidad de “leer” la técnica. Al fin y al cabo, se trata de un ejercicio tanto para la persona que ejecuta el waza como para la que lo recibe. »8 Para conseguirlo, hace hincapié en la necesidad de tener el cuerpo relajado « En japonés, existe la palabra 脱力Datsuryoku, que se traduce como “relajar el cuerpo como durante el sueño”. Cuando dormimos normalmente no podemos utilizar el cuerpo sobrecargado »9.

« En kárate, por ejemplo, uno bloquea o contraataca, pero en aikido no se bloquea. No chocamos al mismo nivel que el adversario, por eso es tan delicado. Ma Ai es muy importante y yo insisto mucho en ello. Enseño algo completamente diferente de lo que hacen en la rama [de Aikikai] de Tokio que, siento decirlo, está equivocada. Enseño un método más suave con un Ma Ai preciso para que las técnicas puedan ejecutarse más facilidad. »10

Convencida de que el Aikido es el arte marcial adecuado para las mujeres, trabaja en desarrollarlo a diario y a través de eventos, como el Grace&Power. Women&Martial Arts que dirigió en 2003. No se le escapó la importancia de contar con modelos femeninos en el tatami. Por supuesto, « hubo una época en la que el dojo [de Ueshiba O sensei] contaba con un buen número de alumnas. Pero hubo un periodo en el que muchos estudiantes utilizaron la fuerza y se lesionaron. Así que muchas mujeres se desanimaron. Y hubo un vacío de practicantes femeninas durante un tiempo. »11
« [Yo misma] enseñé Aikido durante más de 10 años en un ambiente de discriminación contra las mujeres. [Sin embargo] a medida que perfeccionaba más y más mi práctica, desarrollé mi propio estilo de Aikido, un Aikido que puede ser practicado por mujeres que no tienen ninguna habilidad física.

Creo que los hombres que practican mi estilo tienen una gran ventaja. Si usan sus músculos desde el principio, se acostumbrarán a utilizar siempre la fuerza. Pero no lograran ni desarrollaran gran cosa. Pero si se descubren los fundamentos sin utilizar la fuerza, basándose únicamente en los principios, entonces los músculos, la estatura, etc., serán una ventaja que no hay que subestimar una vez que hayas alcanzado un cierto nivel.
El fundador del Aikido dijo12: “El Aikido basado en la fuerza física es fácil. El Aikido sin fuerza innecesaria es mucho más difícil.” Sé que si intentara basar mis clases de Aikido en la fuerza física, no sería capaz de hacer ni una sola técnica y no tendría ni un solo alumno. Tal vez se pueda decir que las técnicas de Aikido desarrolladas por mujeres tienen la clave de los últimos secretos del Aikido – un Aikido que no se basa en la fuerza. »13

Notes:
1. traducido de la página de Wikipedia en francés « Effet Matilda », preferido a la versión en español (negrita añadida por el autor)
2. Miyako Fujitani, « I am glad/happy I have Aikido », [Estoy contenta/feliz de tener el Aikido] Magazine of Traditional Budo, n. 2, Marzo 2019 (pdf disponible online – página al final) Trad. Manon Soavi.
3. Caroline Criado-Perez, La mujer invisible. Descubre cómo los datos configuran un mundo por y para los hombres, Titivillus, 2021, pp. 168–169.
4. Mona Chollet, Reinventar el amor, Paidós, 2022, p. 97.
5. Fujitani Miyako, in Sylvain Guintard, Rencontres extraordinaires — Douze années au Japon avec des grands maîtres d’arts martiaux [Encuentros extraordinarios—Doce Años en Japón con Grandes Maestros de Artes Marciales], Chap. 7, Budo Éditions, 2014, p. 94
6. « I am glad/happy I have Aikido », op. cit.
7. « Zu viele Menschen in dieser Welt müssen leiden. » [“Demasiada gente en este mundo tiene que sufrir.”], entrevista con Miyako Fujitani, Aikido Journal n. 34D, Febrero 03
8. ibid.
9. ibid.
10. « I am glad/happy I have Aikido », op. cit.
11. ibid.
12. Tsuda Itsuo, alumno directo del fundador, también cuenta que O sensei declaró que « su Aikido ideal era el de las chicas. Las chicas no son capaces, por su naturaleza física, de contraer los hombros tanto como los chicos. Su Aikido es por eso más fluido y más natural. » extracto de Tsuda Itsuo, La vía del desprendimiento, Editorial Eyras, 1992, p. 155. (obra original publicada en 1975)
13. adaptado de « Zu viele Menschen in dieser Welt müssen leiden. » (op. cit.)